Alberto Chimal, la literatura y la construcción de la dignidad

 

  • Ganador de múltiples premios, su obra se ha traducido al inglés, francés, italiano, húngaro y esperanto.
  • La dignidad, el poder, la libertad son temas frecuentes dentro sus cuentos y novelas.

 

El respeto en la dignidad

“Yo creo que la Dignidad es la posibilidad, el derecho aunque no siempre se nos cumpla, de recibir, cuando menos cierto grado de respeto, simplemente en razón de que somos seres humanos; respeto en nuestra vida, en nuestras relaciones, en nuestras actividades; y también en nuestras situaciones límite: enfermedad, sufrimiento, muerte. La Dignidad implica el reconocimiento de que hay un valor fundamental en cada uno de nosotros sólo por existir, porque somos miembros de la especie a la que pertenecemos.” Nos dice Alberto Chimal, con voz bien modulada, amable. La importancia de la historia, de la trama, salta a la vista en sus obras y, además, en sus presentaciones de libros, conferencias y su conversación; le preguntamos sobre la influencia en la propia dignidad de las historias que uno consume. “Yo creo que sí porque en muchas ocasiones nuestro entorno nos niega ese trato humano, esa mínima dignidad; pero también nosotros mismos a veces renunciamos a ella o no queremos pedirla o la cambiamos por alguna otra cosa, por una sensación de protección, por tratar de buscar algún tipo de aceptación, de seguridad, por renunciar a alguna responsabilidad. Las historias que leemos, o escuchamos de alguna forma, en la medida que nos ayudan a construir nuestra identidad, también nos ayudan a formarnos una idea sobre la dignidad, qué debe ser para nosotros, hasta dónde podemos esperarla, qué significa o cómo podemos encontrarla”.

 

“La Dignidad implica el reconocimiento de que hay un valor fundamental en cada uno de nosotros sólo por existir, porque somos miembros de la especie a la que pertenecemos.”

 

Nacido en 1970, Alberto Chimal es autor de más de una docena de libros de narrativa, ensayo y dramaturgia; es profesor y coordinador de talleres con una larga experiencia.

 

La importancia de las historias

Le pedimos ahondar en la importancia de las historias, ¿cómo se vuelven determinantes?, ¿cuáles efectos podrían producir? “Esas historias, no son sólo las que provienen de los medios y de las artes, también son las historias que nos contamos en la vida cotidiana. Una persona cuyos padres o entorno familiar, le cuentan una historia en la cual él no merece un trato digno, una que lo convence de ser inferior, de que tiene una tara o defecto y eso lo imposibilita o lo aísla de los demás… Esa persona crecerá con una idea de sí mismo diferente de lo que debería ser, y la idea de su propia dignidad como de a qué puede o debe aspirar también será limitada. Parte de la tarea de quienes escribimos, es tratar de ofrecer, si no recetas porque en realidad no las hay, por lo menos opciones o preguntas a quienes nos leen para que ellos puedan preguntarse si la visión que tienen de su propia dignidad es adecuada, suficiente. Una de las grandes virtudes de las historias es, nadie sabe cómo ni a quién, la posibilidad de decirle algo significativo sobre su propia vida a alguien, iluminarle algún detalle de la vida propia y, por lo tanto, quizá amplificarle o incluso restituirle su sentido de dignidad. Eso es importante.”

 

El poder y la dignidad

Los temas extraños, la magia y el misterio siempre presentes en sus trabajos, implican de una forma muy personal la dignidad y sobre ello nos platicó: “Las dos novelas que he publicado hasta ahora, La torre y el jardín y Los esclavos, se juntan en el tema del poder de diferentes maneras y, sobre todo, hablan del abuso del poder, del modo en el cual, justamente, para dar o recibir esa sensación de fuerza renunciamos a mucho en la vida o somos víctimas de otros. En ese dar y recibir, en ese juego y rejuego del poder también está en juego constante la dignidad de las personas y a veces se pierde y a veces, también, se convierte en parte de una idea extraña del propio valor que linda o se conecta con la arrogancia, con el deseo o la afirmación del poder, es un proceso extraño que sucede de muchas formas en el ser humano. A mí me interesaba, en ambas, mostrar los usos y abusos del poder porque creo que la dignidad es algo que debe mantenerse y promoverse. No me interesa mostrar el sufrimiento para que otros se regodeen o se gocen en él; me interesa mostrarlo como una constante de la experiencia humana pero también como una parte terrible, una que si el mundo fuera perfecto no deberíamos merecer. Por eso la violencia que yo presento está puesta sin regodeo, sin exaltación, sin halago; porque es algo muy criticable y la forma más eficaz de criticarlo es poniéndole a los lectores eso que sucede ante la vista, para que ellos se percaten y tomen su propia decisión acerca de aquello.”

 

Experiencia límite y dignidad

En el día a día, uno puede pensar que la dignidad tiene relación con el escritor sólo en cuanto a lo que va a redactar… No es así: “Yo creo que aquellos escritores que abordan los límites de la experiencia humana para contarlos, hacen algo muy problemático, pero también muy necesario. Porque repiten la experiencia de quienes no escriben y están en esos bordes, que también viven esos límites, esas experiencias extremas, digamos, y cuya historia necesita contarse; la dignidad a veces se confunde con el decoro, con la solemnidad, con la seriedad, no es eso. Lo que hace por ejemplo, un poeta como Francoise Villón o cualquiera de los llamados malditos es que se meten en propia vida a investigar estas situaciones límite del ser humano, a explorar esto que también existe, el mundo más allá de la vida segura que se supone debería ser la cotidianidad, la vida del trabajo de 8 horas, de la oficina, de la familia bien establecida de acuerdo a las normas sociales, de una vida ‘saludable’; y a la cual accedemos muchas veces de forma voluntaria, pero hay muchísimos que no lo hacen. Cuando esa literatura viene de de esos rincones oscuros y se nos da a conocer, los que no estamos allí podemos enterarnos de cómo son las cosas, podemos articular, darle sentido. Aquellas personas que creen que su vida lo es todo, que lo que ven es estrictamente lo que hay, a lo mejor, pueden expandir un poco su visión, pueden quizá, entender y respetar un poco a quienes están en situación distinta a la de ellos.”

 

BIBLIOGRAFÍA

Éstos son los días, Editorial Era 2004.

Los esclavos, Editorial Almadía 2009.

El último explorador, Fondo de Cultura Económica 2012.

La generación Z y otros ensayos, CONACULTA 2012.

La torre y el jardín, Editorial Océano 2012.

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